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Semblanza de la Cultura China (5ª parte)

  • Foto del escritor: dlcchivilcoy
    dlcchivilcoy
  • 10 dic 2020
  • 4 Min. de lectura

Las Ciudades

La ciudad de Pekín era, y lo sigue siendo en la actualidad, la ciudad más importante de China, pero el imperio tenía muchas ciudades con elevada cantidad de habitantes que superaban en tamaño y adelantos a sus contemporáneas europeas.

La abundante legislación que regulaba la vida en las ciudades chinas servía para prever el delito, proteger la salud y brindar comodidad y seguridad a sus habitantes.

Los chinos habitaban confortables y agradables casas, y en la mayoría de ellas vivían familias enteras, compuestas por abuelos, padres, hijos, tíos, primos, etc. Todos colaboraban para que la casa estuviese limpia y ordenada. Cuando llegaba la hora del baño, la gente acudía a los baños públicos. Y las compras las realizaban en alguno de los muchos mercados existentes, donde se podía conseguir una gran variedad de productos. Que iban desde comida hasta ropa de seda, utensilios para la casa y mercaderías procedentes de países lejanos. En la ciudad las ocupaciones de los adultos consistían en ejercer sus profesiones, atender sus comercios, o realizar artesanías. Por su parte los jóvenes asistían a la universidad y los menores a la escuela. Para el esparcimiento la ciudad ofrecía hermosísimos parques, casas de té, restaurantes y paseos en bote por el río. También había vendedores ambulantes que recorrían las ciudades vendiendo golosinas y juguetes. Que por supuesto eran ansiosamente esperados por los/las niños y niñas.

Organización Política


Los emperadores chinos eran considerados hijos del Cielo y fuente de todas las leyes. Tenían un poder absoluto, la corte sólo podía hacer sugerencias. No obstante, las catástrofes naturales y otras tragedias se interpretaban como pruebas divinas de su descalificación como gobernantes, lo que podía justificar una sublevación.

Entre los dignatarios más importantes de la corte estaban los mandarines. Para hacer más eficiente la acción estatal, los emperadores Ming decidieron retomar la antigua costumbre que establecía que para que un funcionario pueda entrar y ascender en la administración pública debía rendir rigurosos exámenes literarios. Esto garantizaba que los puestos directivos estuvieran ocupados por los más idóneos. Por eso los mandarines eran los más capacitados y tenían a su cargo las dos tareas más importantes: la administración de justicia y el gobierno de las ciudades y provincias. Responsabilidad compartida con los eunucos, quienes tenían mucho poder dentro de la corte porque atendían los asuntos privados del emperador. Eso les permitía tener acceso a mucha información con la cual intervenían, manipulaban y controlaban los nombramientos, ascensos y destinos de muchos funcionarios, incluyendo a los mandarines. El más famoso de todos los eunucos fue el almirante Zheng He, quien a la postre cayó en desgracia víctima de las intrigas de palacio que este sistema generaba.


La Filosofía


Hay muchos pensadores y filósofos muy trascendentes surgidos de este país y, con sus miles de años de historia China le ofrece al mundo gran cantidad de ideas filosóficas.

La historia de la filosofía china se puede dividir en tres etapas: Etapa Clásica: Es un período muy creativo que va desde el siglo VI hasta el II a. C. Etapa Medieval: Que abarca desde el siglo II a.C. hasta el siglo XI d. C. Período en el que se sintetizan las ideas propias y se absorben las llegadas del extranjero y Etapa Moderna: Que va desde el siglo XI hasta el XXI d. C. Cuando las viejas tendencias filosóficas se adaptan a los nuevos tiempos y se contraponen con el pensamiento occidental.

A pesar del paso del tiempo, de los cambios y de las nuevas ideas, hay tendencias que se mantienen en el pensamiento chino. Ellas son: su inclinación hacia el humanismo, hacia el racionalismo y al sincretismo en lugar del sectarismo.

Confucio buscó el equilibrio social y el taoísmo la armonía del hombre y la naturaleza.

La Religión


La religión en China es muy especial, a tal punto que muchas personas creen que los chinos son ateos por naturaleza.

Lo que sucede es que en la religión china se combinan muchas creencias primitivas, como el culto a los antepasados y a las fuerzas de la naturaleza, con escuelas filosóficas como el confucionismo y el taoísmo. Por ejemplo: el confucionismo tiene templos dedicados a él, un cuerpo sacerdotal –el de los letrados- que se encarga de propagar sus ideas y hasta una liturgia que se lleva a cabo en festividades públicas y privadas.

Sin embargo, Confucio no postula la creencia en ningún dios, sino que únicamente establece una serie de normas sociales y morales. Pero estas reglas son un desarrollo del culto a los antepasados de los chinos primitivos. Y el confucionismo suplanta la ausencia de un dios con la figura del emperador, que era considerado Hijo del Cielo y se coloca en una categoría semidivina. Por eso en cierta forma el confucionismo es una religión en la que el imperio es su dios (representado por el emperador de turno) y Confucio su profeta.

Mientras que el taoísmo, que también nació como un sistema filosófico, examinó y desarrolló el culto a la naturaleza hasta convertirse en una religión.

De todas maneras, la religión más importante -propiamente dicha- que se practicaba en China era el budismo que llegó de la India y se fue expandiendo muy lentamente. El islamismo ingresó a China por medio de los comerciantes y viajeros musulmanes que llegaban al país a través de la Ruta de la Seda, pero nunca llegó a ejercer una influencia importante sobre la vida y la cultura chinas. Lo mismo ocurre con el cristianismo, que también llegó a través de la Ruta de la Seda, pero sin alcanzar mayor difusión.

Por Rubén Osvaldo Cané Nóbile


Cita


1) – Imagen tomada de https://xiahpop.com/ciudad-prohibida/. Consulta del 29/11/2020.







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