“Nos pusimos de acuerdo con todos los salones. Entre todos tiramos para el mismo lado”
- dlcchivilcoy
- 29 mar 2021
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Los salones de fiesta, tal como sus propietarios lo preveían, fue uno de los últimos rubros en reactivarse. Tuvo que pasar un año para que, con protocolo mediante, pudieran reabrir sus puertas.
Durante varios meses del año anterior buscaron la forma de poder retomar el trabajo pero lo consiguieron en 2021 aunque un regreso muy diferente en relación a la tarea que realizaron hasta marzo de 2020.
Para conocer más de la reapertura de los espacios de fiestas infantiles, entrevistamos en Radio del Centro a Agustina Franchi, una de las propietarias del Salón de Fiestas ‘Allegra’.
“Esperamos un año. El 15 de marzo de 2020 fue el último cumpleaños y ahora estamos tratando de volver de a poco. Fuimos los últimos en regresar y volvimos con mucho protocolo”, expresó Franchi.
Asimismo, señaló: “En todo el año pasado no pudimos hacer nada. Presentamos protocolos, queríamos hablar, pero no nos daban nada. Un día mágicamente Alfredo De Lillo nos hizo armar un protocolo, lo presentamos y nos dijo que era viable. Lo presentamos a Habilitaciones y un buen día, nos dijeron que sí cuando ya no teníamos muchas esperanzas”.
“El protocolo que seguimos no es como un salón sino como una merienda con amigos. Es menos cantidad de gente con mucho protocolo. Siempre con barbijo, alcohol en gel y distanciamiento”, explicó, y agregó: “Hay gente que los acepta bien y otros que prefieren esperar. Hay de todo. Hay gente que llama diciendo que necesita llevar 60 personas y eso no se puede. Los chicos van a un colegio de a 15 o 20, nosotros tenemos que cuidarnos entre todos”.
“Hoy la fiesta depende de cada salón en tanto que capacidad, aunque quedaron muy pocos. Son cuatro: Garabato, ‘La Festejaría’, Babson Magic y nosotros. Había 11 salones que tuvieron que ir cerrando”, puntualizó.
En tal sentido, consignó: “Nosotros tuvimos la suerte que la dueña del local nos daba una mano cobrando menos el alquiler. Hay gente que no tuvo esta posibilidad y tuvo que cerrar”.
“Recibimos un subsidio del municipio de 30 mil pesos que lo utilizamos para pagar los impuestos municipales. Lo cual es una cadena porque ellos te dan, pero vuelve por otro lado. Agradecemos la intención que tuvieron, pero mucho no podíamos hacer. Sin embargo, no sé si merecíamos el subsidio porque acá no hay reglas, es todo muy raro. Igualmente, toda ayuda es bienvenida”, expuso.
A este respecto, esgrimió: “Lo único que dimos de baja fue internet. La luz no la pudimos dar de baja porque después no teníamos garantía que el medidor llegué en tiempo y forma. Las empresas privadas tampoco colaboraron mucho y nadie las controla”.
“En principio tuvimos buena aceptación de la gente. En nuestro salón podemos recibir 15 adultos y 25 chicos. Nuestro salón es muy grande. Cumplimos todas las reglas. Los grupos son siempre los mismos, aunque sería buenísimo si podemos volver con las mismas burbujas que en el colegio”, remarcó.
Acto seguido, resaltó: “Nos pusimos de acuerdo con todos los salones y después cada uno recibió las normativas respecto a sus espacios. Todos estábamos de acuerdo a que cualquier cosa que nos digan íbamos a decir que sí porque necesitamos trabajar. Entre todos tiramos para el mismo lado”.
“Todo el año hubo fiestas en distintas casas. Nosotros lo hacemos con los cuidados correspondientes. La gente debe acatar las órdenes que les decimos”, espetó, y avisó: “Tenemos una lista que deben presentar con nombre y documento del invitado, no puede haber más gente que la que está permitida y persona que no está en la lista no puede ingresar”.
“Todo el mundo dice que sí porque quiere festejar y lo quiere hacer tranquilo. La gente está contenta que volvemos”, exclamó, aunque advirtió: “Nadie puede bailar, no puede haber abrazos ni afectos, es lo mismo que en todos lados. Al ser 15 el máximo la mayoría son familias. Si hay grandes que no quieren estar en contacto con los chicos, van a poder”.
“Con las reservas de 2020 estamos negociando. El que quiere tiene el salón disponible con la reserva que ya tenía. Cada caso es particular y nos sentamos a charlar. Hay gente que prefiere esperar y hay otra que ya quiere ir el sábado”, subrayó Franchi.
Además, mencionó: “La duración es de dos horas. En principio vamos a hacer un cumpleaños por día para empezar despacio. Es como un volver a empezar porque se cambiaron las formas. Esto es más parecido al colegio que un bar. Está todo dado para que funcione perfecto”.
“Todos los salones son atendidos por sus dueños y todos corremos riesgo de contagiarnos y nadie va a querer eso. Esta todo controlado y no hay manera de que se escape nada”, enfatizó, y reconoció: “Primero dudados si volvíamos o no, lo charlamos para ver si es el momento y creemos que sí”.
“Ya se puede llamar y reservar. Ya se puede hacer una vida normal dentro del protocolo de pandemia. La verdad estamos felices y la verdad nunca nos imaginamos un año sabático. En ese año no pudimos hacer nada, recién días atrás pudimos empezar a pintar el salón”, cerró.
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