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EFEMÉRIDES DEL MES DE MARZO: BICENTENARIO DE LA ANARQUÍA DEL AÑO 20. MARZO-SETIEMBRE DE 1820

  • Foto del escritor: dlcchivilcoy
    dlcchivilcoy
  • 13 mar 2020
  • 4 Min. de lectura

El Enfrentamiento entre Artigas y Ramírez

(1ª Parte).

Si la firma, sin su consentimiento, del Tratado de Pilar por parte de quienes habían sido sus subordinados; los caudillos López de Santa Fe y Ramírez de Entre Ríos, fue una desagradable sorpresa para Artigas, mayor fue su disgusto cuando se enteró de su contenido.

En el tratado López y Ramírez se habían separado de su autoridad y proclamado las respectivas autonomías de las provincias que gobernaban. Además, no le habían exigido a Buenos Aires a cambio de la paz, que se comprometiera a ayudarlo a rechazar la invasión portuguesa sobre la Banda Oriental.

Para colmo de males, Artigas había sido derrotado por los portugueses en la batalla de Tacuarembó (22 de enero de 1820) y necesitaba imperiosamente ayuda para poder rehacerse de esa derrota.

Que en el Tratado de Pilar solamente se reconociera su autoridad sobre la Banda Oriental, era un chiste de mal gusto, porque después de Tacuarembó el territorio había quedado en manos portuguesas. Lo que obligó a Artigas a retirarse hacia Entre Ríos.

Muy enojado con Ramírez le escribió una furibunda carta en el mes de abril, en la cual entre otros conceptos, le decía:

“El objeto y los fines de la Convención del Pilar celebrada por vuestra señoría sin mi autorización ni conocimiento, no han sido otros que confabularse con los enemigos de los pueblos libres para destruir su obra y atacar al jefe supremo que ellos se han dado para que los protegiese; y esto es sin hacer mérito de muchos otros pormenores maliciosos que contienen las cláusulas de esa inicua convención y que prueban la apostasía y la traición de vuestra señoría.

Al ver este atentado no he podido vacilar y he corrido a salvar la provincia entrerriana de la influencia ominosa de vuestra señoría y de la facción directorial entronizada en Buenos Aires, que ya la destinan a entregarla también al yugo portugués; y yo lo he hecho no sólo porque así me lo imponen los altos deberes del puesto que me han dado los pueblos, sino en resguardo de la Banda Oriental, cuya ruina quedaría consumada si yo permitiese que vuestra señoría y aquella infame facción de legistas entregaran al enemigo la costa entrerriana.

Vuestra señoría no puede negarme las pruebas de su arrepentimiento por haberse mostrado tan indigno de la confianza que le hicieron los pueblos libres y tan ingrato de los beneficios que ha recibido de su protector… Vuestra señoría debe ver que con su conducta audaz e imprudente provoca mi justicia y la autoridad que ejerzo como jefe supremo y protector; pues por mis antecedentes y la amplísima confianza que los pueblos han depositado en mí, no puedo excusarme de pedirle cuentas, y de prevenirle que si no retrocede en el camino criminal que ha tomado, me veré obligado a usar de la fuerza, pues yo también tengo que arrepentirme de haber elegido a vuestra señoría y de haberlo propuesto al amor de los pueblos libres para que hoy tenga los medios de traicionarnos. Estando íntimamente interesado en que estos pueblos no se anarquicen y caigan en manos del portugués, resolví pasarme a Entre Ríos… Vuestra señoría ha tenido la insolente altivez de detener en la Bajada los fusiles que remití a Corrientes. Este acto injustificable es propio solamente de aquel que habiéndose entregado en cuerpo y alma a la facción de los pueyrredonistas, procura ahora privar de sus armas a los pueblos libres para que no puedan defenderse del portugués. Esta es una de las pruebas más claras de la traición de vuestra señoría y de la perversidad que se ocultaba en la Convención del Pilar; y no es menor crimen haber hecho ese vil tratado sin haber obligado a Buenos Aires a que declarase la guerra a Portugal y entregase fuerzas suficientes para que el jefe supremo y Protector de los Pueblos Libres pudiese llevar a cabo esa guerra y arrojar del país al enemigo aborrecido que trata de conquistarlo. Esa es la peor y más horrorosa de las traiciones de vuestra señoría.

José Gervasio Artigas”

Ramírez, que preveía la reacción de Artigas le respondió en términos, también muy duros:

“¿Qué especie de poderes tiene V.S. de los pueblos federales para darles la ley a su antojo, para introducir fuerza armada cuando no se le pide y para intervenir como árbitro soberano de ellos, o fue solo uno de los jefes de la Liga? ¿Por qué ha de tenernos en una tutela vergonzosa? [...] ¿Por qué extraña a V.S. que no se declarase la guerra a Portugal? O V.S. no conoce el estado actual de los pueblos, o traiciona sus propios sentimientos. ¿Cuál es la fuerza efectiva y disponible en Buenos Aires y las demás provincias para emprender nuevas empresas después de la aniquilación a que las condujo una fracción horrorosa y atrevida? ¿Qué interés hay en hacer esa guerra ahora y en hacerla abiertamente? ¿O cree V.S. que por restituirle una provincia que ha perdido han de exponerse todas las demás con inoportunidad? Aguarde V.S. la reunión del congreso, que ya se hubiera celebrado de no hallar entorpecimiento de su parte, y no quiera que sea una declaración formal con una nación limítrofe [...] la obra de dos o tres pueblos”.

1º Imagen tomada de https://www.google.com/search?q=JOS%C3%89+ARTIGAS&sxsrf=ACYBGNRmt7Xvo956mYRPYq6aO7oBWMvoHw:1575609344605&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ved=2ahUKEwj2zaiaoqDmAhWZJbkGHZboDV0. Consulta del 06/12/2019.

2º https://www.elhistoriador.com.ar/artigas-y-la-traicion-de-francisco-ramirez/. Consulta del 05/12/2019.

Por Rubén Osvaldo Cané Nóbile

(Compilador)

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